El malestar, los síntomas y las dificultades de las personas se dan en un escenario determinado y con unas relaciones familiares particulares. En ocasiones para resolver una situación es preciso ampliar el foco y observar el contexto en el que se está produciendo. Aunque en ocasiones uno de los miembros de la familia es quien manifiesta una dificultad, sabemos que quienes conviven con esta persona también sufren e influyen de alguna manera en la situación. Así como hay veces en que toda la familia puede atravesar un momento complicado o difícil y necesitar un tratamiento conjunto para solucionarlo. La implicación de la familia en la terapia psicológica puede ayudar a entender mejor la situación y a producir cambios necesarios en su manera de funcionar. Cristina Llagostera |